En el pasado, el ámbito de los despachos de abogados se caracterizaba por ser tradicional y poco dado a las innovaciones. Quizás, esto es causa de estar muy ligado al Derecho, donde rige la máxima de “si algo funciona, no hay que cambiarlo”. Y en algunos casos puede ser una buena filosofía, pero la realidad es que todo está cambiando, y cada vez más rápido.

Hoy en día, la globalización, la era digital, el perfil del nuevo cliente (más informado y tecnológico), los cambios legislativos que favorecen la digitalización y la presencia de nuevos competidores son factores que explican la necesidad de Transformación Digital.

Si atendemos a algunos datos, podemos observar que solo el 32% de los despachos españoles cuenta con una implementación real de soluciones, mientras que el 80% sabe que es necesario.  Lo que esto indica es que los bufetes tienen reticencias no solo al cambio, sino que no ven claros los beneficios otorgados, creen que es un coste muy alto y no se ven capacitados para usar las nuevas herramientas.

Ahora bien, en 2020 todos hemos sido conscientes de que la tecnología ha “salvado” gran parte de la actividad productiva. Si la cuarentena se hubiese producido en el año 2000, seguramente todas las oficinas y los despachos habrían cerrado, con el coste que eso supone. Si han podido funcionar es porque la tecnología está democratizada y hay un libre acceso a multitud de herramientas de teletrabajo (videoconferencia, mensajería instantánea, nube etc.). Es por ello que, si el proceso iba a ser rápido, en 2021 serán pocos los que queden sin, al menos, empezar a transformar digitalmente su negocio. Y los que decidan no hacerlo saben que tienen una desventaja competitiva en el medio y largo plazo.

En este sentido, el sector tecnológico dedicado a digitalizar el ámbito legal se denomina LegalTech. Y en esto, como en todo, encontramos distintas herramientas según las necesidades a cubrir.

Por ejemplo, si nuestra prioridad es la seguridad y la transparencia existen soluciones de Blockchain y SmartContracts que permiten certificar documentos legales de todo tipo (contratos, juntas de sociedades) de forma automática y acreditando legalmente toda la operación. Otras tecnologías, como la Inteligencia Artificial y el Big Data son vistas con más recelo por la creencia de que pretenden “sustituir” al abogado tradicional. Esto deriva de que, en el mundo legal, tareas como la investigación jurídica, la revisión de contratos, la redacción de escritos o la predicción de éxito de un caso se han interiorizado como core del negocio, cuando realmente no lo son.

La realidad es que la tecnología hará que los puestos de trabajo tengan que reinventarse, generará otros nuevos y permitirá centrarse a las empresas en lo que de verdad saben hacer, reduciendo tiempo y coste y obteniendo mejores resultados. Muy probablemente, la Inteligencia Artificial haga más inteligentes a los abogados y dé lugar a mejores profesionales que tomen decisiones más acertadas, respaldadas por datos.

Además del técnico, la Transformación Digital engloba otros campos de acción como el marketing jurídico. Los clientes cada vez están más informados y seguros de lo que buscan y es importante posicionarse con una marca fuerte, respaldada por una imagen digital. Los bufetes deben preocuparse de la experiencia del usuario, en conocer sus gustos y preferencias y en ofrecer lo que demanda su público objetivo en cada momento.

Y si hablamos de tecnología y marketing, no podemos olvidar a las personas. Hay que encontrar nuevos modos de cooperación y comunicación con los clientes, a través de nuevas plataformas y tecnologías. El motivo es que el consumidor está cambiando, aunque los bufetes no quieran, y este perfil de cliente será la norma en un futuro inmediato. Pero, además, deben reducir otros inconvenientes derivados de una forma de trabajo muy tradicional y jerarquizada (por ejemplo, cambiando los costosos despachos por espacios con sitios calientes y lugares de reunión con clientes, teletrabajando la mayor parte del tiempo).

En resumen, deben darse nuevas formas de colaboración y organización empresarial, hacia modelos más ágiles que permitan la adaptación al cambio y a un entorno de incertidumbre, pues si bien en el pasado se podía confiar en la planificación, hoy en día es necesario amoldarse a nuevas situaciones imprevistas.

 

 

 

 

 

 

Entradas relacionadas

About Iván Khalil

Consultor de Transformación Digital en Mr.Houston
Más información en Linkedin