Se puede decir que el fútbol es el deporte más popular y polémico del mundo. En cambio, su adaptación a la tecnología no es del todo rápida por algunas razones.

Durante décadas, el órgano que lidera este deporte, la famosa FIFA, ha preferido prescindir de “innovaciones” y seguir apostando en el campo por el criterio humano a la hora de operar. Ya lo dijo Joseph Blatter (expresidente de la FIFA) que, tanto jugadores como árbitros cometen errores, pero lo importante es el toque humano, pues el fútbol inspira pasión y emoción.

Y es que la cultura del fútbol se mueve en torno a una burbuja periodística y social que se alimenta del análisis de jugadas que, en cada partido, crean controversia. Entonces, ¿hasta qué punto podría modificar la integración de la tecnología, la experiencia y sentimientos que desprende este deporte?

Lo que parece claro, es que cada vez se apunta más a una adaptación tecnológica también en este campo, y esta tendencia no viene para desaparecer.

Tecnologías aplicadas al fútbol

A fin de ser más precisos y justos con las normas del fútbol, se han introducido algunas tecnologías para mejorar situaciones comprometidas:

  1. En 2012 la FIFA anunciaba la aprobación del ojo de halcón para eliminar los goles fantasma. Un sistema de cámaras bien distribuidas que analiza los datos y, al segundo, le manda una señal al árbitro que corrobora si ha sido gol o no.
  2. Otro sistema que se empezó a utilizar por esa fecha fue el GoalRef: en el balón se inserta un chip y unos sensores con los que reconoce si ha llegado a sobrepasar o no la línea de gol. De la misma manera que el ojo de halcón, se envía el resultado al reloj del árbitro.
  3. En 2016, la FIFA también se lanzó a incorporar el sistema VAR de asistencia por vídeo al árbitro, que consiste en lo siguiente: los árbitros que controlan los vídeos están entrenados para revisar los incidentes en una pantalla. Se encargan de informar al árbitro del campo sobre lo que verdaderamente pasa y puede ser malinterpretado por este. El VAR solo se pueden usar en cuatro situaciones susceptibles de revisión: goles, penaltis, tarjetas rojas y confusión de identidad (amonestar al jugador indicado). El funcionamiento del videoarbitraje tiene una serie de pasos, desde que se revisan los vídeos con acciones dudosas, hasta que es el propio colegiado quien toma la decisión de establecer lo que ha ocurrido.

 

Como en cualquier sector, la tecnología pretende mejorar las cosas y las situaciones. En el mundo del fútbol, por el contrario, no parece que aporte muchas ilusiones a la hora de encontrar una solución que satisfaga a todo el mundo.

Lo que está claro es que, gracias a sistemas como el ojo de halcón, se terminan los dilemas, pues no hay cabida para la discusión y la imagen del árbitro no se vería afectada, pues éste tomaría decisiones certeras.

Pero la falta de actualización hace que estas tecnologías aun necesiten revisarse mucho para que lleguen a ser perfectas y claras para todos. En cualquier caso, la fuerte cultura, la competitividad y el polémico, pero, a su vez, emocionante factor sorpresa, no se lo van a poner nada fácil a la innovación tecnológica, pues es parte de la esencia del fútbol.

Como dijo en su momento el exjugador de la MLS, Kyle Martino (ahora analista en la NFL):

“Solo hay una razón por la que los fanáticos del fútbol son reacios a introducir cualquier avance tecnológico en el juego. Al igual que la persona que todavía usa una BlackBerry cuando el resto de nosotros interactuamos en dispositivos que hacen la vida más fácil y placentera, los fanáticos del fútbol están dispuestos a perjudicar los partidos con tal de calmar sus preocupaciones de que cualquier cambio les quite lo que ya aman, en lugar de hacer que lo que aman sea aún mejor”.fútbol y tecnología

 

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