Hoy en día, un gran número de empresas trata de encontrar el éxito recurriendo a la transformación digital, pues les interesa mucho beneficiarse de las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías. Es por eso que tratan de integrar lo último en desarrollos de software y hardware. La cuestión es que hay un paso (el paso más importante de la transformación digital) que están descuidando o pasando por alto: la cultura digital de la organización.

Existe una percepción errónea de la definición de la transformación digital, ya que suele hacer referencia, más bien, a la digitalización. Comencemos aclarando estos dos términos que, aunque estrechamente ligados, no significan lo mismo pues, incluso, pueden llegar a cambiar por completo las estrategias y decisiones a tomar a largo plazo:

 

  • Digitalización: para empezar, la digitalización no es un proceso de transformación. Digitalizar es, a secas, el hecho de convertir contenido y herramientas tradicionales en digitales, que te llevan a hacer el mismo uso y llegar al mismo objetivo pero ahorrando costes y tiempo. Esto actualiza los procesos, pero no innova, no aporta ningún tipo de valor añadido a la organización, no va más allá. Es como dar una gran zancada para volverte a quedar parado en lugar de ir caminando.
  • Transformación Digital: lo anterior nos lleva a este paso. Y, es que, aquí se necesita un cambio de mentalidad, un cambio en la cultura de la empresa que supone una evolución en conocimientos y en educación digital en cada persona de la compañía. Es un concepto mucho más amplio, es una visión de progreso constante, de desarrollo de negocio. Un aspecto muy importante es que coloca a las personas en el meollo de dicho cambio. Entender al cliente y optimizar la experiencia de usuario es una estrategia de innovación que necesita la ayuda de la tecnología. Consiste en sacar el máximo provecho a los medios tecnológicos y aplicarlos para aportar nuevos enfoques de evolución empresarial.

 

La cultura es, por tanto, el pilar más importante. Sin una correcta filosofía, la transformación digital pasa a ser inestable.

 

3 claves para implementar la cultura digital

 

  1. Determina qué tipo de transformación digital necesita tu empresa. ¿Qué objetivos tienes? ¿Qué necesitan tus clientes? ¿Qué clase de tecnología mejorará esos objetivos? ¿Qué clase de cambio cultural ha de darse en la organización para conseguir esas metas? Una vez se encuentre respuesta a este tipo de preguntas, es necesario comunicárselo a toda persona involucrada en la empresa. Si quieres que se adopte una nueva mentalidad, es imprescindible hacer partícipe al personal y explicar los porqués de las decisiones, pues hay que redefinir valores y liderazgo. Hay que comprometersemente y reciclaje a crear una cultura consistente.
  2. Piensa fuera de la caja. Hay que arriesgar e ir más allá. Innovar no significa ponerse a la altura de los que tienen tecnologías más modernas, sino de diferenciarse de uno mismo y vislumbrar nuevas formas de rentabilizar tu negocio. Una cultura digital que busque ser exitosa supone dar a los empleados la oportunidad de ser creativos y no tener miedo de fracasar. De esta manera, se potenciará el crecimiento personal de cada individuo y de su empresa en conjunto, pues no existirán barreras.
  3. Fijar propósitos. Esto contribuirá a crear una cultura que sea realista y tangible. Clientes y empleados lo valorarán y se creará un ambiente más conectado. Por ejemplo, si tienes una empresa de camisetas, no sólo hay que hacerlas, sino lograr una gran experiencia de compra para el usuario. Hemos de buscar formas de utilizar la tecnología de nuevas maneras.

 

Sabemos que el cambio no es fácil, pero es la única vía si queremos destacar y no únicamente sobrevivir. La transformación digital empieza por creer en el gran equipo que forman los recursos tecnológicos junto con la capacidad de desarrollo constante del ser humano.

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